Hay un solo Dios y Tres Personas Divinas


Por las enseñanzas recibidas de Jesucristo sabemos que hay un sólo Dios y Tres Personas Divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo poseen la misma Dignidad, Bondad, Sabiduría, Caridad, Misericordia, Poder, etc.
Todos son igualmente importantes.

Podría decirse que Dios es una Familia de Tres Personas.





Interesante testimonio de Santa marÍa Faustina Kowalska, sobre el misterio Trinitario

Una vez, estaba yo reflexionando sobre la Santísima Trinidad, sobre la esencia divina. Quería penetrar y conocer necesariamente, quién era este Dios… En un instante mi espíritu fue llevado como al otro mundo, vi un resplandor inaccesible y en él como tres fuentes de claridad que no llegaba a comprender. De este resplandor salían palabras en formas de rayos y rodeaban el cielo y la tierra. No entendí nada de ello, me entristecí mucho. De repente del mar del resplandor inaccesible, salió nuestro amado Salvador de una belleza inconcebible, con las llagas resplandecientes. Y de aquel resplandor se oyó la voz: Quién es Dios en su esencia, nadie lo sabrá, ni una mente angélica ni humana. Jesús me dijo: Trata de conocer a Dios a través de meditar sus atributos. Tras un instante, Jesús trazó con la mano la señal de la cruz y desapareció.


Descargar "Diario de Santa Faustina Kowalska"




El mayor atributo de Dios es el Amor

El mayor atributo de Dios es el Amor: Dios es Amor. El Amor es una relación recíproca de donación y entrega entre las Tres Personas Divinas: entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Todo lo poseen en común, todo lo comparten, se entregan mutuamente.

"Dios es Amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él" 1 Jn 4, 16

Descargar la Encíclica "Deus Caritas est", Benedicto XVI



Otros Atributos Divinos
: el Poder, la Justicia, la Sabiduría, la Misericordia, la Caridad y la Bondad. Al Padre pertenecen como propios el Poder y la Justicia. Al Hijo pertenecen como propios la Sabiduría y la Misericordia. Y al Espíritu Santo pertenecen como propios la Caridad y la Bondad.

Puesto que todo lo poseen en común el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo poseen el mismo Poder, Justicia, Sabiduría, Misericordia, Caridad y Bondad.







Dios Trinidad da testimonio de su amor en Cristo, el verbo encarnado

Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros, permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros. (Juan 15, 9,17)



Dios nos crea por Amor. No tiene necesidad alguna de nosotros

Dios, Todopoderoso, sin principio ni fin, el Eterno, creador de todo cuanto existe, es Felicísmo en sí mismo, no tiene necesidad de nada ni de nadie. Dios ha creado al ser humano por amor: para entregarse a cada ser humano y comunicarle su Infinita Felicidad, su Infinita Bondad, todas sus Hermosuras.


Él no tiene necesidad alguna de nosotros, sino que somos nosotros los que tenemos necesidad de Él. Sólo en Dios podemos ser felices. San Agustín comenta: "Señor nos hiciste para Tí, y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Tí".



Fragmento del Libro: "Decenario al EspÍritu Santo", Francisca Javiera del Valle

Todo cuanto hay en los Cielos y en la tierra, todo depende de su querer, y si Él quisiera, los Cielos y cuanto hay en ellos, la tierra y cuantos habitantes hay en ella, todo, en el instante mismo de quererlo Dios, todo desaparecería y se quedaría todo como en la nada, de donde Dios lo sacó, y mientras tanto, quedaba Él en la misma grandeza y señorío, en las mismas felicidades, dichas, venturas y glorias, con los mismos poderíos y hermosuras, porque fuera de Él, nada, nada de cuanto existe, le puede aumentar a Dios ni un pequeño punto de su grandeza, de su hermosura, de su felicidad, de su dicha, de su poder y de su Gloria, en fin, de todo lo que es, porque Él es la única cosa que es, las demás cosas que existen no somos hada.

Descargar "Decenario al Espíritu Santo, Francisca Javiera del Valle " en pdf



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Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu Amor.